LITERATURA: Un relato sobre la tragedia de un cantante callejero

Perdido en Santiago

Roberto Rivera presentó su primera novela “A fuego eterno condenados”

El escritor Roberto Rivera se preocupó de conocer a fondo el mundo de los cantantes de bares santiaguinos para crear a Nicomedes, el protagonista de “A fuego eterno condenados”, su primera novela.

El libro relata la historia de un cantor que, mientras deambula por las laberínticas calles de Santiago, pierde a su pareja y comienza lentamente a perderse a sí mismo, hasta transformarse “en un verdadero lisindo por las condiciones históricas”

Con esta publicación comenzó también la actividad oficial de Ediciones Balandro, cuyo editor es el actor Pedro Vicuña (protagonista del filme “Amnesia”). La nueva casa editora pretende recuperar el terreno que “el hombre pensante y polémico ha perdido” con el triunfo del neoliberalismo, para insistir en la unicidad del individuo y en la importancia de su memoria.

Rivera, de 44 años, reside desde hace cuatro meses en Bolivia, por motivos de trabajo, y viajó a Chile por unos días para asistir al lanzamiento de la novela.

Autor de un volumen de cuentos -“La pradera ortopédica” (1987)-, es licenciado en matemáticas y en letras, y fue articulista de “Las Últimas Noticias”durante algún tiempo.

“Demoré seis años en escribir esta obra, por seriedad literaria, porque me gusta corregir

mucho y porque, aunque esta es mi vocación, siempre he tenido que dedicarme a la

escritura después de mi horario de trabajo, es decir, después de las ocho de la noche”. Pero está absolutamente conforme con el resultado “y me hago totalmente responsable de cada palabra de sus 400 páginas”, afirmó.

LA NOVELA, dijo,”es en el fondo una tragedia sobre el alma humana. Nicomedes no es un marginal, pero las condiciones lo llevan a serlo y a irse borrando, literalmente, del mundo. Aunque el personaje es “completamente ficticio y completamente real”, lo sacó de su convivencia con muchos cantores de bares en las noches santiaguinas.

La capital chilena, además, es el corazón espacial del relato.

“Creo que no se había publicado en los últimos años una obra donde el paisaje santiaguino fuera el centro de la acción”, aseguró.

Mientras termina de escribir otro libro, “más corto y menos ambicioso que éste”, Roberto Rivera quiere pedirle a los lectores de “A fuego eterno conde-nados” que -tal como dice Nicomedes en sus páginas- “no me arrojen al olvido, yo que he sido su cantor”.