Tener y no tener. La tensión entre la escritura y el dinero es protagonista tanto de la vida real de los escritores como de sus ficciones. Su escasez y las estrategias para conseguirlo originaron la picaresca de todos los tiempos. Corrupción, riquezas viejas y nuevas, el estatus y las mil formas de pertenecer  son temáticas que recorren la literatura del continente creando las más variadas ficciones centradas en el “poderoso caballero”. 

 

El gran ficción colectiva del dinero.

Nada nuevo. Ya en 1345 la quiebra del Banco de los Bardi, con fuertes préstamos a Eduardo III de Inglaterra, provoca pérdidas irrecuperables a Compañías y particulares que verán esfumarse sus dineros. ¿Les recuerda algo?

Los primeros bancos centrales, aquellos encargados de emitir, nacen como privados, primero el de Suecia en 1657 y luego el de Inglaterra en 1694, dinero emitido que tiene su respaldo en reservas de oro. En 1919 Inglaterra pierde el monopolio financiero internacional ante USA y el 21 de septiembre de 1931 abandona el patrón oro, lo cual provocó una fuerte inestabilidad. Thomas Tooke ya había expresado que, la moneda al no ser una riqueza en sí, sino sólo papeles, a diferencia del oro como respaldo, los precios pasan a depender esencialmente de algo tan espúreo como la confianza del público en esa moneda. En 1946 el Banco Central de Inglaterra deja de ser privado por las crisis ocasionadas por la emisión “desordenada” de circulante.  Son las crisis precisamente las que motivan a USA en 1912 a constituir el FED (Federal Reserve System) formada por 12 bancos privados regionales, con poder emisor y respaldo oro que abandona en 1971. La decisión ipso facto hace subir el petróleo a precios exorbitantes, los desconfiados árabes se cubren, saben que estos dólares que reciben no tienen respaldo material, sólo confianza, son papeles. Resultado, la relación masa dinero con bienes reales es de sólo el 8% de los activos.

 

En resumen, el dinero usurpa el lugar del trueque, el valor de uso de los bienes, reconvirtiendo el acto en un valor de cambio, esto es, el dinero como medio para acceder a la mercancía, a lo deseado, para posteriormente tomar el papel de mercancía en sí misma, mercancía imperecedera, el dinero como objeto de posesión y enriquecimiento .

 

Dinero y estructura de la ficción novelesca.

La homología entre la estructura de la novela clásica y la estructura de la economía liberal establecida sobre el intercambio, arroja paralelismos en sus evoluciones.

Desde que Lukacs caracterizara la novela clásica por la existencia de un héroe problemático. La novela sería la historia de una búsqueda degradada “demoníaca”  de valores auténticos, en un mundo degradado pero a nivel más avanzado y de modo distinto.  Valores que sin estar manifiestamente presentes en la novela , constituyen, de modo implícito, la base de la estructuración del conjunto del universo. Específicos de cada novela y diferentes de una a otra.

La novela se caracteriza por la ruptura insuperable entre el héroe y el mundo. Lukacs hizo una análisis del carácter de estas dos degradaciones, la del héroe y la del mundo novelesco que, deben engendrar a la vez una oposición constitutiva, fundamento de esta ruptura insuperable, y una comunidad suficiente para permitir la existencia de una forma épica.

Así el paso del trueque como valor de uso al dinero como valor de cambio se habría originado en las superestructuras una forma de concebir que dio origen a la novela del héroe problemático, El Quijote por ejemplo, de allí en más y cuando la abstracción del valor de cambio llega al dinero plástico, dinero virtual,  en sus manifestaciones superestructuras y culturales ya no hay aventura alguna ni viaje del héroe que no sea a la epidermis de sí mismo, el viaje es de mercado, empaquetado, de paquete turístico sin aventura alguna, Michel Houllebecq.

 

El dinero cambia nuestra forma de concebir el mundo, la creación misma y sus estructuras se ven alteradas, el espíritu humano se ve saboteado y exigido más allá de sus límites, estrés y neurosis ya son parte del cotidiano.

Tensión entre escritura y dinero como protagonista tanto de la vida real de los escritores como de sus ficciones. Escasez del dinero y las estrategias para conseguirlo  y la picaresca de los tiempos.

Corrupción, riquezas viejas y nuevas, status social que apareja y las mil formas de de pertenecer a los grupos sociales de acuerdo a estos parámetros, las temáticas que recorren la literatura del continente, creando las más variadas ficciones centradas en “el poderoso caballero”

 

No hay, decía Ricardo Piglia, a la vez, nada más real ni nada más ilusorio que el acto de leer, y vamos ratificarlo en nosotros. Esa cierta inclinación deliberada a leer mal y a ser mal leídos, a leer fuera de lugar, a relacionar series imposibles, sabiendo, que no todo es ficción pero, sin embargo, se puede leer como ficción, El Dinero, no por ejemplo, sino nuestro autor supremo, demiurgo al cual erigimos los nuevos templos, del cual somos sus personajes y su trama, y a la vez sus atentos lectores, Dinero que usa los textos en su beneficio y hace de ellos un uso desviado, hace una lectura rencorosa, usurera, vertiginosa y malvada, una lectura criminal, lee y nos hace leer contra nosotros mismos ofertas irresistibles, tentaciones, y nos condena con ello a la insatisfacción, a la insanía, nos condena a la angustia permanente de su perpetua velocidad, hecho intereses, velocidad inalcanzable para nosotros, y todo ello papel y ya ni siquiera papel, sino dinero virtual, plástico, virtualidad y ficción en la cual deambulamos perdidos, confundidos en los roles. Incapaces de sostener una trama somos esclavos de anécdotas desperdigadas, hijos del reality como única posible ficción, nos repetimos tal cual una y otra vez.

La acumulación en la era de la globalización. Naomi Klein. Esa suerte de superchería de los nuevos ricos de América.

La ficción del dinero y su relación con los bienes es una permanente creación podríamos decir, maravillosa.










El dinero en la literatura chilena y latinoamericana.

Baldomero Lillo

El socio de Genaro Prieto.

El vaso de leche de Manuel Rojas

Y corría el billete –Atías.

José Donoso – Coronación. Se encuentre esta tensión.

Fernando Alegría

La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y su abuela desalmada

Arlt decía “ganaremos por prepotencia de trabajo” ¿Sería así? Los inventos y el robo.

Bioy Casares lo enfrentaba de modo diría, diametralmente opuesto.

El dinero en la literatura universal.  Moliere, Quevedo, Balzac, Dostoievsky, Ezra Pound, Bertold Brecht, Robert Walser, Joseph Roth, Thomas Hardy con Tess,  ¿Por este lado llegamos a la novela social? No necesariamente.